Durante décadas, la masa muscular se evaluó únicamente bajo criterios biomecánicos o estéticos. Sin embargo, los descubrimientos de la fisiología moderna liderados por investigadoras como la Dra. Bente Klarlund Pedersen demostraron que el tejido muscular actúa como un potente órgano endocrino y metabólico.
1. El Músculo como Principal Sumidero de Glucosa
De acuerdo con los estudios de Ralph DeFronzo, el músculo esquelético es responsable de hasta el 80% de la captación y disposición de glucosa periférica en el periodo postprandial. Cuando existe pérdida de masa muscular (sarcopenia) o pérdida de fuerza (dinapenia), el organismo reduce drásticamente el espacio disponible para almacenar carbohidratos en forma de glucógeno.
2. Secreción de Miocinas y Comunicación Interorgánica
Durante el trabajo neuromuscular, las fibras musculares secretan péptidos señalizadores llamados miocinas que regulan funciones a distancia:
- Interleucina-6 muscular (IL-6 miogénica): A diferencia de la IL-6 producida por macrófagos inflamatorios, la IL-6 secretada por el músculo durante el ejercicio ejerce efectos antiinflamatorios sistémicos, inhibiendo citocinas lesivas como el TNF-α.
- Irisina: Péptido derivado del clivaje de FNDC5 que estimula el pardeamiento del tejido adiposo blanco (browning), incrementando el gasto energético basal y la termogénesis.
3. Relevancia Clínica en la Composición Corporal
Preservar la masa muscular esquelética no es un objetivo secundario en el manejo de la resistencia a la insulina o el sobrepeso; es la base fisiológica para evitar el efecto rebote y sostener la tasa metabólica basal a lo largo del tiempo.

